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LA PERSONA MAYOR DEPENDIENTE Y SU FAMILIA SON EL EJE CENTRAL DE LA ATENCIÓN

Publicado el 27 de mayo de 2020

LA PERSONA MAYOR DEPENDIENTE Y SU FAMILIA SON EL EJE CENTRAL DE LA ATENCIÓN

En un momento histórico en el que ante el envejecimiento demográfico y sus consecuencias nos encontramos con más de un problema para la sociedad es necesario aclarar que la vejez en sí no es un problema. La humanidad ha invertido muchos esfuerzos por vivir más y el aumentar nuestra esperanza de vida es un logro importante. El envejecimiento demográfico sí nos plantea interrogantes y situaciones nuevas y hasta ahora desconocidas, pero también es necesario reconocer que nuestro bienestar, nuestro nivel y calidad de vida depende en gran medida de lo que nuestros mayores hicieron y trabajaron, de la riqueza que han producido. Es pues justo y necesario que reconozcamos y apoyemos en la medida de lo posible lo que otros más mayores hicieron por nosotros, a la vez que nos comprometamos en la mejora de su calidad de vida.

Los centros de día siempre han sido uno de los recursos más claramente necesitados desde esta perspectiva comunitaria, así como uno de los más coherentes con los principios de los servicios sociales de promover la normalización, la integración, la participación etc.

La enfermedad crónica, la dependencia y la discapacidad en la vejez siempre afecta a la familia, pero no existe enfermedad que requiera tanto reajuste para el funcionamiento familiar como la demencia. La demencia trae consigo alteraciones conductuales importantes como pueden ser: agitación, deambulación, explosiones verbales, ataques y agresividad verbal, etc. que el cuidador no está preparado para afrontar, que desconoce que se van a dar, de las que puede que nadie le haya informado, que desconoce cómo manejar, que en ocasiones están dirigidas personalmente al cuidador y por tanto las vive emocionalmente, el nivel de estrés al que se le somete a la familia es realmente importante con las posibles consecuencias negativas que puede acarrear para la salud de estos cuidadores.

En este momento en que uno de los retos principales a nivel social es la equiparación en derechos entre hombres y mujeres, en que la mujer se está incorporando al mercado laboral, con lo que esto supone de cambio social, en la estructura familiar, sociocultural y cognitiva etc. debemos plantearnos cómo hacer compatibles ambos objetivos de potenciar esta incorporación laboral y el sistema familiar como apoyo informal fundamental.

Es necesario un replanteamiento de la concepción de los servicios socio-sanitarios de atención, que no deben de desarrollarse al margen y de espaldas al apoyo informal (es decir, el cuidado que ofrece la familia, vecinos, etc. a una persona en situación de dependencia). Es necesaria la convergencia entre los servicios formales y el apoyo informal.

Dentro del modelo psicosocial de un Centro de día el objetivo último sería la calidad de vida de la persona mayor y su familia entendida como el logro de: independencia (funcional y social), crecimiento personal, bienestar físico, autoestima, autosuficiencia, dignidad, etc.

Los cuidados personales al enfermo o a las personas mayores dependientes nunca podrán ser sustituidos por las maquinas, con lo que la atención y cuidados personales cada vez deberán ser más valorados y cualificados.

El centro de día es un servicio sociosanitario y de apoyo familiar que ofrecen durante todo el día atención a las necesidades personales básicas, terapéuticas y socioculturales de las P.M. con diverso grado de dependencia, promoviendo su autonomía y la permanencia en su entorno habitual.